Pulsiones <> Amor

La pulsión no tiene para nosotros otro alcance que examinar lo que es la satisfacción.
- Jacques Lacan 1

En este trabajo, que recoge las huellas de una exposición oral dirigida a nuestros alumnos de la Facultad de Psicologí­a de la UNR,2 pretendemos hacer una lectura del concepto de pulsión desde un corte en la obra freudiana que oficia de espiga para un conjunto de nociones. Pusimos atención en aquella ocasión al texto Pulsiones y destinos de pulsión de 19153. Nos antecedí­a un recorrido efectuado sobre el concepto de Narcisismo lo que nos permití­a una senda a forma de quiasma entre pulsión y narcisismo. Decididos a la lectura, nos orientamos al tomar una indicación que aparece en el Seminario XI del Dr. Lacan4: reconocer una división, una partición en el texto de 1915. Evocando el chamarileo5, nos propone distinguir de un lado las pulsiones, del otro el amor. Veamos primero entonces el concepto de pulsión.

Antecedentes del concepto pulsión en la obra freudiana, por supuesto deben ser advertidos en desarrollos anteriores a 1915, por ejemplo, en Tres ensayos6 como también en el manuscrito E7, en donde se esboza ya la idea de una tensión sexual y de una libido psí­quica. Sin embargo, nos inclinamos por hacer una operación de lectura del texto de 1915, en particular, ya que a nuestro entender presenta no pocas dificultades en el trabajo con nuestros alumnos de grado.

El comienzo, es claro que Freud comienza su texto con un ejercicio, que nos gustarí­a llamar epistemológico. Toma posición allí­, sobre la necesidad de recurrir a algunos conceptos fundamentales (Grundbegriff) como el de pulsión para avanzar en la producción de la teorí­a. Dice Freud En rigor, poseen entonces el carácter de convenciones (Konvention), no obstante lo cual es de interés extremo que no se las escoja al azar, sino que estén determinadas por relaciones significativas con el material empí­rico, relaciones que se cree colegir aun antes que se las pueda conocer y demostrar, Jacques Lacan reforzará tal pronunciamiento, deslizándose hacia el término ficción tomándolo del conocido autor del utilitarismo inglés Jeremí­as Benthan8 (1748-1832). La pulsión será así­ uno de los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis.

Vemos en nuestra lectura cómo Freud, tomando la idea de estí­mulo como elemento del arco reflejo, se interroga en el texto sobre “¿qué relación mantiene la pulsión con el estí­mulo?”.”¿Qué es este estí­mulo-carga del cual hay que librarse? y ¿cómo?”. Freud distingue tempranamente aquel estí­mulo, cantidad, tensión, carga, de la que se puede huir de aquel otro que requiere ligadura (D탼rcharbeitung). Finalmente dirá, tal exigencia, tensión, de la que no se puede huir que hace lí­mite entre lo psí­quico y lo somático es la pulsión. Esta exigencia será identificada entonces como una presión constante a la descarga de la cual no puede evadirse. Nuestra pregunta entonces: “¿Cuál será el destino de tal exigencia?” De esta manera, nos aproximamos a lo que Freud llamará luego un “yo real inicial”9 (Real-ich). Así­, el yo real inicial es aquella función que se halla regulada por la diferenciación entre lo que es susceptible de ser evitado y lo que no lo es. El carácter insoslayable de las exigencias pulsionales de esta manera se constituye como interior, es decir aquello de lo cual no puede fugarse. La fuga es la pauta para establecer, en este momento inicial tal diferencia.

Acentuamos este aspecto que retomaremos más detalladamente en el siguiente apartado, cuando nos extendamos más acerca de las polaridades psáquicas. Es interesante remarcar aquí­, nuevamente la firmeza de Freud por mostrar como -la diferenciación entre interior y exterior- no es un dato de inicio en la constitución del sujeto sino un proceso, es decir, que se adviene a tal diferencia. Recordamos, que esta imposibilidad de fuga ante tal exigencia es retomada por Freud en el texto sobre la represión cuando al inicio de su análisis sostiene en el caso de la pulsión de nada vale la huida, pues el yo no puede escapar de si mismo10.

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