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La clínica psicoanalítica en la urgencia / Nancy Ciraolo / Diciembre 2010

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UNR. Facultad de Psicología

Universidad Nacional de Rosario
Facultad de Psicología
SEMINARIO PRE-GRADO

 Trabajo final del seminario de Pre Grado: la Clínica Psicoanalítica en la Urgencia 

 Profesor: Jorge Rodríguez Solano

 Alumna: Nancy Ciraolo. Legajo: C-1644/6

La angustia, entre un hola y un adiós.

Tardía[1] 

La madurez

llega

con su relámpago

de sabiduría

cuando uno

ya no tiene

donde caerse

sabio

 

Al menos dos. Testimonio introductorio…

Luego de rendir DHEP II en las mesas de julio, condición de correlatividad para realizar los seminarios electivos, le dije a mi compañera de estudio, ahora tengo que hacer al menos dos seminarios, hasta el día de hoy le causa gracia mi insistencia en hacer varias cosas a la vez y procurarme así  un escenario de exigencias múltiples.

Así  fue que a la tercera clase del presente seminario, el misma ya había comenzado antes de la mesa de examen,  me presente ante el profesor preguntando si podía “inscribirme”. Si contestó, añadiendo a pie juntillas, “pero no podes faltar mas”

Así lo hicimos, el concurrió a la cita puntualmente todos los lunes, menos uno, y yo  no falte ni a una de las clases del total del resto, llegando involuntariamente impuntual a todas, menos dos.

Los hechos relatados me interrogan  porque por lo general llego tarde a varios lugares menos a clases. Entonces pienso: “no podes faltar más” era además de un requisito un compromiso; con el docente, con migo y con mi compañera, la que todavía se ríe por mi fanatismo de hacer. 

Compromiso que me convocó a estar todas las clases del resto pero no todo el tiempo, he sustraído involuntariamente el comienzo, el del seminario y el de cada clase, menos dos, sustrayendo/me  di mis presentes totales del resto.

Luego de este testimonio/ introducción sigo pensando, porque aparecen a la hora de escribir el trabajo estos recuerdos, estos analizadores: al menos dos, no podes faltar más, sustracción del Otro, total del resto, falta, total y a partir de ellos me decido por el siguiente recorte.

Viendo partes o algo sobre el seminario…                                             

Como dice otra amiga: A Ver; dijo Stevie Wonder[2]; y de este chiste me río yo hace más de 15 años sumado al famoso; vamos por parte suscripto por Jack[3].

En el pensamiento hay una tendencia general a presentar los conceptos como antagónicos, esto nos permite ubicarnos dentro de esquemas y entender a cada uno  por sus diferencias con los demás, en definitiva dentro de una estructura. Lógicas clasificatorias, dirá Foucault, que sin duda nos encorsetan dentro de un pensamiento binario, pero no es sin este pensamiento que nos piensa que algo puede decirse, que algo puede ser creado. Aunque siempre esté la ilusión de escabullirse fuera de él.

Partimos entonces de dos campos: en uno podemos ubicar bajo distintos nombres, el cuerpo; el goce de la vida; la maquinita biológica,  como le gusta decir en clases al profesor Rodríguez Solano. Maquinita que hasta tanto no halla otro que la intercepte funciona sola intentando descargarse, sin baterías de seis celdas de última generación que valgan,  rumbo al Nirvana, detenimiento, tendencia al cero. Es en este campo donde ubicamos la tendencia de todo organismo a volver a un estado anterior, no el de soltero/a, sino el de la inercia, la muerte.

El otro campo, el del sujeto, el del lenguaje, el del Otro, el de la cultura, tiene que ver con la regulación de la descarga, principio del placer, de constancia, equilibrio, ((OM)).

“…Entonces las pulsiones en que nosotros creemos se nos separan en estos dos grupos: las eróticas: que quieren aglomerar cada vez mas sustancia viva en unidades mayores, y las pulsiones de muerte, que contrarían ese afán y reconducen lo vivo al estado inorgánico. De la acción eficaz conjugada y contraria de  ambas surgen los fenómenos de la vida, a que la muerte pone término.”

[4

Acción eficaz conjugada y contraria maravillosa dialéctica del por siempre jamás. Simultanea y encontrada entre pulsión y cultura; empuje y freno; descarga y carga; todo algo; pulsión representante, agresión amor, y por que no capital trabajo.

Eros y Tanatos casados y divorciados, con o sin papeles, harán enlaces y desenlaces estarán intrincados, mezclados y desmezclados. Sus peleas y separaciones saldrán en el programa de chimentos de la tarde  y/o en Crónica TV.

Creemos, pues, que en el sadismo y el masoquismo nos las habemos con dos destacados ejemplos de la mezcla entre ambas clases de pulsión, del Eros con la agresión, y ahora adoptamos el supuesto de que ese nexo es paradigmático, de que todas las mociones pulsionales que podemos estudiar consisten en tales mezclas o aleaciones de las dos variedades de pulsión, desde luego que en las más diversas proporciones…En efecto las mezclas pueden también descomponerse, y a tales desmezclas de pulsiones es licito atribuir las más serias consecuencias para la función…”

 

[5]  

 La pulsión intentará volver a repetir el corte, más allá del principio del placer intentará sustraerse al campo de regulación del lenguaje como compulsión a la repetición.

Entonces como vimos en el seminario, entre el deseo y el goce situamos la angustia, vinculada con el encuentro con lo real y el trauma. Pero esto merece un poco mas de explicación.

En el capitulo 8 del texto de Freud,  Inhibición, síntoma y Angustia, el autor presenta a la  angustia como algo sentido, como un estado afectivo.  Allí nos dice que EN LA BASE DE LA ANGUSTÍA HAY UN INCREMENTO DE EXITACIÓN. Aquí desde la teoría de Freud estaríamos en los conceptos de Quantum – Energía y desde Lacan estaríamos hablando de los conceptos de Real, de Goce.

En este punto se hace preciso situar que Freud habla de dos tipos de trauma. Uno en sentido estructural, como exceso no tramitable  y otro como contingente en relación con un acontecimiento. Quedan así diferenciados los tipos de angustia: automática  o traumática y la angustia señal. Frente a la angustia automática nos encontraríamos en un momento de urgencia.

En este texto Freud hace una síntesis reconduciendo a la angustia al momento del nacimiento, en cuanto vivencia arquetípica que liga las sensaciones e inervaciones de la angustia.

Es así que la preguntarse por la función de la angustia plantea que se generó como REACCION FRENTE A UN ESTADO DE PELIGRO, y será reproducida cuando un estado semejante vuelva a presentarse.

La angustia más original, la primordial, nos dice Freud,  se generó a partir de la separación de la madre. Si el bebé llora cuando la misma no está es porque ya sabe que ella lo satisface, por lo tanto la situación de peligro de la que se quiere proteger es la de la insatisfacción, el aumento de la tensión de la necesidad, que no puede por sus medios calmar. Cuando el estimulo es tal que alcanza un nivel displacentero sin que el niño pueda dominarlo en su empleo psíquico o descarga  se produce una situación de insatisfacción tal que tiene que establecer para el lactante una analogía con la vivencia del nacimiento; la repetición de la situación de peligro. Entonces sobreviene la reacción de angustia. 

Como el niño ya tiene la experiencia de que si la madre no se aleja puede calmar la situación de tensión el contenido del peligro irá de la tensión, producto de la excitación, a la perdida del objeto.

En la angustia de castración,  posterior a la que acabamos de describir, nos encontramos con la angustia frente a la pérdida del objeto genital en el caso del niño y frente a la pérdida del amor del objeto en el caso de la niña. En la fase fálica,  el peligro es la separación del órgano genital, poseerlo, nos dice Freud, garantiza la posibilidad de una nueva unión con la madre. Si se lo arrebataran esto equivaldría a una nueva separación,  podría despertar el prototipo que constituye el trauma de nacimiento.  La presencia del otro le garantiza disminuir la excitación de los estímulos, la pérdida del otro a través de su ausencia es una señal que lo conecta nuevamente con la angustia traumática, repitiéndola de manera aminorada. Estas pérdidas van a ser resignificadas a partir de la castración.

Aquí quisiera traer un párrafo que me ayudó a pensar lo que venimos desarrollando del texto de Freud, y que además conecta con lo que en breve situaremos de Lacan:

“…Por un lado, puede decirse  que, según Freud, la angustia de castración es la de una nueva separación con la madre, cuyo deseo queda en el horizonte de la libido genital. Pero, por otro lado, en la medida en que la unión con la madre constituye su deseo esencial, el sujeto no teme nada tanto como una amenaza que implica la liquidación de toda posibilidad de esta unión  en la que su deseo esta suspendido. De esto se puede concluir que el peligro del que se trata en el fondo de la angustia es contradictoriamente doble: peligro de la separación, como también peligro de una unión que volvería la separación segura. El deseo toma, entonces, una forma ambigua: la de un lazo hecho de la separación misma, o de una separación hecha lazo.[6]

Alineación y separación, necesidad de la presencia del otro y de la ficción del retorno a la unión. Esto en la medida en que el Otro no aparezca como total, sin faltas, gozando del niño como objeto. El goce; que del exceso, de lo simbolizado pretende entrar al campo del lenguaje, insistentemente. El deseo; que de lo que falta en la estructura significante pretende ser encontrado en los sustitutos. 

Brevemente para concluir los desarrollos que diferencian angustia como traumática y como señal, veremos que en la Addenda bajo el titulo de: Complemento sobre la angustia nos encontramos con lo siguiente:

La angustia para Freud  tiene un inequívoco vínculo con la expectativa. ES ANGUSTIA ANTE ALGO. CARÁCTER DE INDETERMINACION Y DE AUSENCIA DE OBJETO. Lacan retomará esto en el seminario 10 planteando que es falso decir que la angustia carece de objeto, nos dirá que la angustia tiene otra clase de objeto. Que la angustia no es la duda, sino su causa. Se referirá a la angustia como a un peligro ante la pérdida de la pérdida. Como angustia ante lo Real

¿Cuál es el núcleo de la significatividad en la relación de peligro? Es la apreciación de nuestra fuerza en comparación con su magnitud, la admisión de nuestro desvalimiento frente a él, desvalimiento material en el caso del peligro realista y psíquico en el del peligro pulsional. Que su estimación sea errónea es indiferente para el resultado.

Así Freud nos dice:   angustia Traumática ------ es una situación de desvalimiento vivenciada

Situación de peligro……… Prever, estar esperando las situaciones de desvalimiento. Expectativa, se da la señal de angustia. Esto quiere decir: yo tengo la expectativa de que se produzca una situación de desvalimiento, o la situación presente me recuerda a una de las vivencias traumáticas que antes experimenté. Por eso anticipo ese trauma, quiero comportarme como si ya estuviera ahí, mientras es todavía tiempo de extrañarse de él. La angustia es entonces, por una parte, expectativa del trauma, y por la otra, una repetición amenguada de él. Esto es para Lacan no cesa de no inscribirse.

De manera similar en la CONFERENCIA 32. Angustia y vida pulsional, Freud retoma los dos tipos de angustia que viene diferenciando.

Tomando el ejemplo del nacimiento se destaca que lo esencial es que provoque en el vivenciar anímico un estado de excitación, de mucha tensión que sea sentido como displacentero y en el que no hay posibilidad de descarga:

“…llamamos factor traumático a un estado así, en que fracasan los empeños del principio del placer; entonces, entonces a través de la serie angustia neurótica – angustia realista – situación de peligro llegamos a este enunciado simple: lo temido, el asunto de la angustia, es en cada caso la emergencia de un factor traumático que no puede ser tramitado según la norma del principio del placer…Sólo las represiones más tardías muestran el mecanismo descrito, en que la angustia es despertada como señal de una situación anterior de peligro; las primeras y originarias nacen directamente a raíz del encuentro del yo con una exigencia libidinal hipertrófica provenientes de factores traumáticos, ellas crean la angustia como algo nuevo…ya no afirmamos que sea la libido misma la que se muda entonces en angustia. Pero no veo objeción alguna a un origen doble de la angustia: en un caso como consecuencia directa del factor traumático, y en el otro como señal de que amenaza la repetición de un factor así.”

[7]

En la intersección de los dos campos, el del goce de la vida y el del lenguaje, fue situado en el seminario el objeto a; objeto de la pulsión, causa del deseo. Un desecho, una caída que viene a constituir el fundamento del sujeto deseante. Ya aquí en presencia de los objetos que vendrán a ese lugar hablamos de un goce normanizado, regulado, fálico. Lo que del goce como exceso ingresa al campo de la subjetividad, del lenguaje, al campo simbólico.  Núcleo del goce y regulación del campo del lenguaje sobre el goce. Y aquí si se lucen los vendedores del mes que ofertaran la tecnología  de turno a pagar en incómodas cuotas con créditos o débitos varios.

Hay dos tipos de objetos En el a se trata, según Lacan, de estos objetos anteriores a la constitución del objeto común, intercambiable, del objeto socializado. Se puede hablar de ello esencialmente mediante la angustia ¿pero entonces el objeto del deseo está frente a nosotros? Éste es, responde Lacan el espejismo que esterilizó todo lo que en el análisis se adelantó en el sentido de la relación de objeto. Porque no hay que situar al a en cualquier cosa análoga a la intencionalidad de un noema. Este objeto debe ser concebido, dice Lacan, como la causa del deseo, y, para retomar la metáfora, el objeto está detrás del deseo.

[8]

La angustia se presenta entonces para Lacan como angustia ante lo Real, angustia que no es sin objeto. ¿Qué quiere decir esto? Sin objeto es el deseo, de allí la búsqueda incesante, no es sin objeto es otra forma de decir la falta de la falta, allí donde la ficción de que en algún lado hay y que por lo tanto hay que salir a buscar se cae. En la caída de esta ficción el encuentro con lo idéntico, lo siniestro. Y allí la urgencia de diluir la certeza del encuentro con lo idéntico que aparece sin velo, sin relato, sin la posibilidad de articulación con la cadena significante, donde el sujeto no se encuentra representado, donde solo hay certezas.  Momento preliminar a hacer la diferencia a partir del  relato, encubriendo, contando las penas y brindando por lo que vale la pena

Realizar este seminario me convocó a la lectura, reafirmó mi deseo por el análisis y re editó mi confusión y extravío entre el entendimiento y la falta de él.

Al menos dos, fueron los seminarios que realicé, contra todo pronóstico, y al menos dos fueron las clases a las que asistí con puntualidad: a la posterior inmediata a la que faltó el docente y a  la última,  la que inaugura la falta del seminario.


 

Bibliografía

 

·         S. Freud. Inhibición, síntoma y angustia. Amorrortu editores. Pág. 156.

·         S. Freud. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras. 32 ª Conferencia. Angustia y Vida pulsional. Amorrortu editores. Pág. 87; 88.

·         Mario Benedetti. Inventario Uno. Poesía completa 1950-1985. Editorial Sudamericana.

·         Lacan. El Seminario de J. Lacan. Libro 10. La angustia 1962 – 1963. Clases 6; 13 y 20.

  •           Moustapha Safouan, “Lacaniana I” Los seminarios de Jacques Lacan. 1953 – 1963. Editorial Paidós

 

 

 

 



[1] Mario Benedetti. Inventario Uno. Poesía completa 1950-1985. Editorial Sudamericana.

[2] http://www.youtube.com/watch?v=wDZFf0pm0SE

[3] El destripador…

[4]  Sigmund Freud. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras. 32 ª Conferencia. Angustia y Vida pulsional. Amorrortu editores. Pág. 99.

 

 

[5] Idem 4. Pág. 97.

[6] Moustapha Safouan, “Lacaniana I” Los seminarios de Jacques Lacan. 1953 – 1963. editorial Paidós

[7] S. Freud. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras. 32 ª Conferencia. Angustia y Vida pulsional. Amorrortu editores. Pág. 87; 88.

[8] Moustapha Safouan, “Lacaniana I” Los seminarios de Jacques Lacan. 1953 – 1963. editorial Paid