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Sobre el psicoanálisis y su enseñanza

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Hace ya unas semanas el profesor Rodríguez Solano me propuso que hiciese algún comentario acerca de un capítulo de su tesis de maestría sobre la enseñanza del psicoanálisis.

"Estimada Marina

Te agradezco tu participación y el estímulo que nos brindás. El valioso trabajo de un estudiante Gustavo Zanetti, con su saber experto, permitió que como docente pudiera llevar esta idea de un sitio Web (como soporte informático) a mi tarea de enseñanza en la universidad. Espero puedas leer y comentar algo sobre un capítulo de mi Tesis de Maestría acerca de la enseñanza del psicoanálisis.

Atte.
Prof. JRS"

                                                                                     Mayo 2008

Yo ya había leído esta tesis, ya que me interesa el tema porque pretendo en el futuro ser profesora en la UNR, pero cuando me senté en la computadora para hacer mi comentario sobre este, lo que sucedió es que no pude entrar a mi cuenta... intente una y mil veces durante estas semana y no podía iniciar sesión... mi conclusión fue que seguramente había un problema en la pagina y que aunque yo quisiese hablar sobre la tesis del profesor este problema me excedía... todos los días intentaba nuevamente iniciar sesión y no podía... solo para un día darme cuenta que en realidad el error lo estaba cometiendo yo... muchos se darán cuenta que es lo que quiero decir con esto... lo paradójico del caso es que esa era la idea que se me aparecía cada vez que pensaba en este texto y era uno de los comentarios que quería hacer acerca de la enseñanza del psicoanálisis... la resistencia... esas escusas que muchas veces nos ponemos cuando de saber de psicoanálisis se trata... Y entonces se me aparece el viejo Freud diciendo:

"Desde el comienzo mismo quiero decir que no me refiero a una dificultad intelectual, algo que impidiera al receptor (oyente o lector) entender el psicoanálisis, sino a una dificultad afectiva: algo por lo cual el psicoanálisis se enajena los sentimientos del receptor disuadiéndolo de prestarle interés o creencia. Como se advierte, ambas clases de dificultades desembocan en lo mismo. Quien no pueda dispensar suficiente simpatía a una causa tampoco la comprenderá muy fácilmente."
Sigmund Freud, una dificultad en el psicoanálisis, 1917.

Esta anécdota que les relate, sobre lo ocurrido para iniciar sesión, me llevo a redoblar la apuesta y proponer un debate sobre la enseñanza del psicoanálisis, como profesores, quienes tienen la suerte de serlo, y como alumnos. Desde ya que tengo muchas más dudas que certezas, sobre este y muchos temas, pero creo que de esto se trata...

Espero que les interese el tema propuesto, hasta pronto.

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sesión iniciada

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

Marina, muy bueno el tema que planteas para el foro de nuestra Web:"La enseñanza del psicoanálisis". Propondría pasarlo también al plural, ya que el singular remite a como enseñamos psicoanálisis, pero podemos decir asimismo "las enseñanzas del psicoanálisis". Esto recuerda un decir en forma de interrogación de Lacan cuando señala "Los que el psicoanálisis nos enseña, ¿como enseñarlo"?.

Tu dificultad pareció que algo te enseñó, bien dices "intente una y mil veces durante estas semana y no podía iniciar sesión".

Esperemos que se sumen otros a este debate. En el capítulo de la tesis (es sólo un capítulo) que decidimos incluír, Freud hace referencia a la vida cotidiana y sus formaciones del inconciente como una fuente estudio y para adquirir la íntima convicción de la existencia de "lo inconciente". Es decir, a mi entender, hay una enseñanza clínica de la vida cotidiana.

Prof. JRS

Definitivamente "las"

Imagen de Marina Boldrini

Definitivamente "las enseñanzas del psicoanálisis" es un buen titulo para este tema...
Yo también espero que otros se sumen… o que abran otro debate, ¿por qué no?
Más tarde, con más tiempo, me conecto para seguir con este tema…
Marina
"La escritura es el lenguaje de los ausentes"
Sigmund Freud

Las formaciones del inconciente en la vida cotidiana

Imagen de gustz

Adhiero a la mención del Prof. Solano. Las formaciones del inconciente en la vida cotidiana, dan por tierra cualquier "creencia", para convertirla en convicción. Más de una vez -y supongo que es común para todos los que transitamos este camino-, me he encontrado con la "observación" de: "yo no creo en el psicoanálisis..."; a lo que respondo: "que no es una cuestión de creencia"... sino de convicción..." ante lo que insistentemente intentar aflorar...

Es que el ICC -como ya fue escrito-: no resiste, sino insiste. No deja de demostrarnos en el día a día su presencia...

También, me aventuro a decir -quizás-, que nuestra formación nos "malpredispone" a lograr entender la particular lógica de esta instancia. En Freud -y en su lectura irremplazable-, podemos encontrar signos de lo mismo. Podemos ver cómo libra su "batalla" al formular cada concepto, al revisarlo y volver a formularlo, y es aquí -creo- dónde encontramos lo "simbólicamente" tangible: la palabra -sea escrita u oral- cómo hecho de discurso, es lo concreto; lo que no podemos dejar de escuchar y ante lo cual, la convicción supera a la creencia.

- Gustavo A. Zanetti
~ Free Software, Free Society. ~

Agrego mi comentario al interesante foro que han creado

Imagen de Laura Peretti

Agrego mi comentario al interesante foro que han creado. Hago saber que me entusiasma la participación de uds, ya que considero importante aprovechar de este espacio web para debatir, formularnos preguntas e intercambiar ideas-experiencias que cada uno conlleva. Todos los aportes son valiosos, muestran la implicación y el interés de cada uno por el psicoanálisis.

Sabemos que el psicoanálisis marca diferencias con otras disciplinas respecto a el modo de enseñar/transmitir sus fundamentos teóricos. Considero relevante que si se abren interrogantes, sobre la enseñanza y también sobre el aprendizaje de sus conceptos, es porque no apunta a revelar certezas ni verdades universales. Si no hay saber que se cierra, si las preguntas se sostienen, éstas incitan a seguir indagando, con el deseo mediante como motor de dicha búsqueda.

Desde mi lugar agrego que, poder formularnos preguntas es un modo de aprehender. No se trata de repetir, sino de leer y escuchar a quién transmite para que se produzcan efectos de transmisión.

Cito un fragmento de la tesis del Prof. Rodríguez Solano

dejarse llevar y dejarse tomar, acceder a la captura de lo que se muestra y se sustrae, aceptando y destruyendo la ambigüedad de la expresión que intenta asir al informar conceptos, posibilitando ser nosotros los apresados por aquello que intentamos aprehender, y no a la inversa”.

Freud nos postula que, es la experiencia individual la que produce el mayor convencimiento sobre los conceptos que la teoría porta. El hecho de que apostemos a la palabra, tanto en las clases como en este espacio, es una manifestación del psicoanálisis como práctica discursiva. Con esto estamos invitados a seguir enriqueciéndonos sobre lo que el inconsciente nos enseña.

Saludos:)

Laura

Diferencias con otras disciplinas

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

Gracias Laura por tu participación.

En su aporte, Laura Peretti, indica que sabemos las diferencias del psicoanálisis con relación a otros campos disciplinares o de conocimiento científico. Ciertamente es así y en un punto esencial, ya que el psicoanálisis, no deja afuera al sujeto. La forclusión (rechazo) del sujeto en propia del discurso científico. Esta forclusión la lleva a cabo no la ciencia, sino la ilusión totalizante del discurso científico. Esta diferenciación entre Ciencia y discurso de la ciencia que menciona la colega Silvia Amigo (artículo EFBA) a mi entender, es medular. El psicoanálisis puede pensarse como un discurso que pone un tope a toda pretensión de saber universal y discurso totalizante.

Entonces, ¿Qué es el psicoanálisis? ¿Qué es lo más propio del psicoanálisis? , ¿Qué es aquello que su entramado recorta, demarca?. Freud en esto es inequívoco: la categoría psicoanalítica fundamental de su doctrina es el inconsciente.

Freud, postula como necesario, la justificación del concepto de inconsciente, y en sus trabajos sobre metapsicología de 1915, pone énfasis en el concepto al tratarlo como concepto legítimo y fundamental:

"Desde muchos ángulos se nos impugna el derecho a suponer algo anímico inconciente y a trabajar científicamente con ese supuesto. En contra, podemos aducir que el supuesto de lo inconciente es necesario y es legítimo, y que poseemos numerosas pruebas en favor de la existencia de lo inconsciente".[1]

Esa demarcación precisa del carozo, nos parece esencial, ya que el programa de la asignatura a enseñar en nuestro seminario, toma como eje tal concepto, el inconsciente en su lectura metapsicológica, y por lo tanto establece diferencias con otros campos de estudios como la psicología general, la psicología social, la psicoterapia, la psiquiatría, etc. Se trata entonces, de psicoanálisis.

Señalo, además, que el método de investigación propio del psicoanálisis tiene cierto maridaje con algunos modos de enseñar y aprender psicoanálisis. Cito a Freud en su conferencia 35 "Acerca de una Cosmovisión " para proponer que el proceso de investigación allí detallado puede asimilarse (con reservas) también al proceso de enseñanza y aprendizaje de la teoría psicoanalítica:

El progreso en el trabajo científico se consuma exactamente como en un análisis. Uno aporta al trabajo ciertas expectativas, pero se ve precisado a refrenarlas. Por medio de la observación se averigua algo nuevo ora aquí, ora allí; los fragmentos no concuerdan al comienzo. Se lucubran conjeturas, se crean construcciones auxiliares que uno retira cuando no se corroboran, hace falta mucha paciencia, estar presto para todas las posibilidades, renunciar a convencimientos prematuros bajo cuya compulsión acaso se pasarían por alto factores inesperados, y al final todo ese gasto recibe su recompensa: los hallazgos dispersos se compaginan, se consigue inteligir toda una pieza del acontecer anímico, esa tarea queda lista y se está libre para abordar la siguiente.

[1] Freud Sigmund. 1915 “Lo inconciente”. OC. Amorrortu Ediciones. 1976. Tomo XIV.

Librar una batalla

Imagen de lisisrs

El aporte de Gustavo apunta con claridad, al usar la metáfora de la batalla, a la épica intelectual de Freud. Además, será interesante revisar, a partir de lo que plantea Gustavo, las diferencias entre convicción y creencia. En eso también Freud nos ayuda.

-Prof. JRS

Sine qua non

Imagen de Walter Yjias

Por algún motivo que tengo que decir que desconozco, llamé "un acto de justicia" a este mismo comentario que más abajo voy a desarrollar y que realicé en la última clase del seminario del profesor Jorge Rodríguez Solano. Lo "reedito", porque entiendo que contiene en alguna medida, una cuestión que a mi parecer es nuclear respecto de la transmisión del psicoanálisis. Claro que tal vez aquel día fue dicho de manera más sucinta, aunque conservando el aire profano de mis pocos años académicos, que me otorga, si se quiere, una cierta libertad de espíritu para expresarme.

Siempre tuve un corazón profundamente inclinado a la docencia y siempre me preocuparon las cuestiones inherentes a la enseñanza y el aprendizaje, pero cuando ingresé a esta facultad después de haber dejado muy atrás mis años de ciencias duras, no solo conocí al señor Descartes, sino que también comprendí de un modo inequívoco, que este terreno cerril de las ciencias sociales, distaba mucho de poder ser abordado al modo de sus meditaciones "por ejemplo, un niño que sabe aritmética y hace una suma conforme a las reglas, puede estar seguro de haber hallado, acerca de la suma que examinaba, todo cuanto el humano ingenio pueda hallar…"

Más tarde, cuando le fue llegando el turno al psicoanálisis, tuve entre otras, la valiosa posibilidad que me fue brindada por la estructura de la cátedra de EPIS, de poder escuchar a muchos docentes en las instancias teóricas de la materia. Eso me valió, supongo, la posibilidad de meditar con algún grado más de profundidad acerca de la enseñanza y transmisión del psicoanálisis. Hoy, algo más viejo y, como no, más ignorante, tengo una certidumbre que no podría demostrar respecto de que la ética profesional del docente juega un papel neurálgico y determinante. Como si aquello (el psicoanálisis) que está impregnado de ética, demandara ética para darse a conocer.

No pienso precisamente en la ética como un signo de buena costumbre, con lo que me enfrentaría a la penosa tarea de discernir entre lo bueno y lo malo, sino más bien, como una instancia posibilitadora, una intención de propósito: la transmisión. Claro que no suscribí con esa idea de manera repentina, ni tal vez me hubiera puesto a pensar en nada en particular, de no haber mediado un hecho absoluta y literalmente extraño: siempre que salía de las clases del seminario, sin importar quienes eran mis ocasionales compañeros del regreso ni lo que técnicamente se hubiera hablado ese día, incluso aún, sin importar hasta que punto se había logrado o no cierta comprensión de los temas tratados (instancia tal vez más cercana a la enseñanza), había algo en el orden de la recurrencia que nos terminaba llevando irremediablemente otra vez a clase. No obstante se sucedían los días, mis cavilaciones encaminadas sobre las huellas del ocasional descubrimiento (o problema), buscaban articular algún vínculo de necesidad sobre la ocurrencia. Trataba de poner énfasis en las observaciones e intentaba argumentar con alguna teoría banal el suceso, hasta que sucumbí ante una evidencia que no dejó una sola grieta en mi convicción: tal cosa sucedía porque el seminario se "construye entre todos", y no solo eso, sino que además dicha construcción es posible gracias a la instancia instrumentada por el docente del lugar del otro, del alumno, como oyente y como portavoz, y con todas y cada una de las singularidades que llevamos encima.

Razonablemente, este hecho "territorial" nunca me fue comunicado taxativamente por nadie, pero era sencillo de intuir cuando veía hablar a mis compañeros dentro del seminario con la libertad de quien es "propietario" de su lugar, y de cómo esa apropiación se hacía extensiva más allá del término de las horas de dictado. Era, por así decirlo, como si uno usufructuara algo que le fue conferido, sin la necesidad de presentar ningún pasaporte de conocimiento.

A mi parecer, existen además de lo antedicho, algunas cuestiones quizás más subjetivas y tal vez frontalmente más inclinadas al lugar de la enseñanza, aunque no por eso desligadas subyacentemente a la transmisión, y que como buen neurótico voy a intentar detallar, conservando por supuesto la poca ortodoxia con la que estoy desarrollando este escrito.

A pesar de que en mi caso resultaron muy valiosas, no tengo la autoridad para juzgar si las narraciones que escuchamos durante los seminarios fueron lo suficientemente atinadas para todos, o no. Está claro que aún las cuestiones que remiten a una lógica aplastante (para poder salir, primero hay que haber entrado), vaya uno a saber por que grieta de nuestra cabeza positivista, demandan también un enorme esfuerzo para poder comprenderse. Pero un poco más alejado de lo "textual" de los seminarios, siempre se hizo notoria la batalla intelectual por encontrar la articulación apropiada y risueña, por lograr la multiplicidad de ejemplos, por intentar dejarnos eso de la experiencia que no se puede dejar. Siempre estuvo presente la actitud, para nada desdeñable, de esa disposición aristotélica por bajar a la tierra el mundo de las ideas, con el propósito de que al fin logremos capturar algo de lo incapturable. En definitiva, siempre hubo algo más allá del principio de la enseñanza.

Por último, creo no desconocer que algo en el orden del deseo docente da vueltas por todo el texto. Si no lo mencioné, sencillamente es porque me pareció una obviedad hablar de algo que en este contexto parece estar ocupando su genuino lugar. En todo caso, la extrañeza digna de mención, la haría en los cuantiosos salones donde irremediablemente me ataca la pregunta ¿Dónde está la virtud de un sujeto que está ahí en el frente, a salvo de que nadie le reclame la categoría inexistente del "discurso flotante", hablándole a un auditorio que lo mismo daría que fuera de plástico, vanagloriándose de sus conocimientos en una suerte de baño narcisista y jamás volviendo a su hogar con una sola mancha de tiza en la camisa?

Me disculpo por dispensar únicamente mis comentarios al lugar docente, ex profeso, lo hice por la facilidad que me da no tener que hablar del mío. Pero al fin y al cabo, si los alumnos ya estamos allí, deseosos, de que otra cosa más que del sujeto de la transmisión, vale la pena hablar en un foro como este.

Walter

el autor y sus retornos

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

Walter, gracias por tu aporte al foro. 

Lo central, a mi entender, en lo que escribís y describís  es "la clase como construccion entre todos", idea que comparto plenamente por reconocer en mis años de enseñanza la evidencia del trabajo colectivo.  

Sabemos que en el aula el conocimiento y los saberes están desigualmente distribuidos y redistribuidos, por lo cual la vida en ésta es inherentemente inestable y cambiante.  Mencionar y reconocer que en el aula tanto los estudiantes como asimismo, los profesores, nunca son ignorantes o no saben nada es estar advertidos de una potencialidad  del grupo  para la construcción colectiva de cada clase.

Trato de decir con esto, que como docentes, año tras año,    acumulamos  una serie de clases perdidas, “olvidos fecundos”, en el sentido de olvidadas para ser recordadas y  que retornan, más allá de nuestra disposición  e intencionalidad. En ese sentido, podemos afirmar, para tomar una figura, que cada clase puede tener en algunos  momentos un autor colectivo y anónimo y por  ráfagas  suponerle al docente, dudosamente,  la autoría total de sus locuciones, clase a clase.   Pensamos entonces que todo profesor acumula citas, párrafos y conceptos en forma de  un ramificado dinámico por venir y del que dispone en el momento en que algún tramo de su disertación lo requiere y lo necesita. Se presenta el collage , para acompañar el decir de Lacan ( Seminario X ). Entonces, en esto, podemos preguntarnos  ¿Quién habla en él? ya que sus retornos, a veces lo ausentan de su propia, pedagógica  e intencional palabra.    Sostenemos entonces que allí, en posición de alumno, con los alumnos, queda enseñado por esos  retornos que le expropian la voz. Eso , es quizás coincidente con el "más alla de los principios de la enseñanza" que Walter Yjias menciona.   Pensar  de este modo la construcción de una clase es  reconocer    aquello que   se enuncia desde otros  campos teóricos, como la semiótica o  la crítica literaria,  la sociología de la  educación, etc.  En esas vertientes se proponen conceptualmente y con cierta   coincidencia  la construcción social del conocimiento, el texto o la locución,  la grupalidad, la clase como una estructura social, etc.

Es  interesante la diferencia que Roland Barthes hace entre texto escribible y  texto legible. Descartada, por este autor la diferencia entre escritura y texto oral, propone la idea de una construcción cooperativa entre autor-lector / disertante-oyente.  

  Añado en este escrito, que  desde el psicoanálisis se puede  pensar  al otro social de modo diverso, en tanto se desliga de la presencia  concreta y real  del semejante en el aula. Ese otro, puede  re-aparecer como los otros fusionados y anónimos que   constituyen   los sedimentos y polifonías que dan base al discurso colectivo que a veces se ejercita en el acto individual  del enseñante en una clase concreta.

 

Sobre clases del seminario

Imagen de Federico Gurrea

Me gustaría mostrar este corto, hecho por un autor argentino que puede ayudarnos a ilustrar de una ingeniosa manera un cierre al tema de la pulsión y sus destinos. El autor se llama Gastón Rothschild, espero que lo disfruten.

http://www.youtube.com/watch?v=RVXhFeNMQGk

Nuevo aporte

Imagen de lisisrs

Federico, gracias por participar con tu contribución

Prof. JRS