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Sobre el psicoanálisis y su enseñanza

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Hace ya unas semanas el profesor Rodríguez Solano me propuso que hiciese algún comentario acerca de su tesis de maestría sobre la enseñanza del psicoanálisis.

"Estimada Marina

Te agradezco tu participación y el estímulo que nos brindás. El valioso trabajo de un estudiante Gustavo Zanetti, con su saber experto, permitió que como docente pudiera llevar esta idea de un sitio Web (como soporte informático) a mi tarea de enseñanza en la universidad. Espero puedas leer y comentar algo sobre el capítulo de mi Tesis de Maestría acerca de la enseñanza del psicoanálisis.

Atte.
Prof. JRS"

Yo ya había leído esta tesis, ya que me interesa el tema porque pretendo en el futuro ser profesora en la UNR, pero cuando me senté en la computadora para hacer mi comentario sobre este, lo que sucedió es que no pude entrar a mi cuenta... intente una y mil veces durante estas semana y no podía iniciar sesión... mi conclusión fue que seguramente había un problema en la pagina y que aunque yo quisiese hablar sobre la tesis del profesor este problema me excedía... todos los días intentaba nuevamente iniciar sesión y no podía... solo para un día darme cuenta que en realidad el error lo estaba cometiendo yo... muchos se darán cuenta que es lo que quiero decir con esto... lo paradójico del caso es que esa era la idea que se me aparecía cada vez que pensaba en este texto y era uno de los comentarios que quería hacer acerca de la enseñanza del psicoanálisis... la resistencia... esas escusas que muchas veces nos ponemos cuando de saber de psicoanálisis se trata... Y entonces se me aparece el viejo Freud diciendo:

"Desde el comienzo mismo quiero decir que no me refiero a una dificultad intelectual, algo que impidiera al receptor (oyente o lector) entender el psicoanálisis, sino a una dificultad afectiva: algo por lo cual el psicoanálisis se enajena los sentimientos del receptor disuadiéndolo de prestarle interés o creencia. Como se advierte, ambas clases de dificultades desembocan en lo mismo. Quien no pueda dispensar suficiente simpatía a una causa tampoco la comprenderá muy fácilmente."
Sigmund Freud, una dificultad en el psicoanálisis, 1917.

Esta anécdota que les relate, sobre lo ocurrido para iniciar sesión, me llevo a redoblar la apuesta y proponer un debate sobre la enseñanza del psicoanálisis, como profesores, quienes tienen la suerte de serlo, y como alumnos. Desde ya que tengo muchas más dudas que certezas, sobre este y muchos temas, pero creo que de esto se trata...

Espero que les interese el tema propuesto, hasta pronto.

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sesión iniciada

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

Marina, muy bueno el tema que planteas para el foro de nuestra Web:"La enseñanza del psicoanálisis". Propondría pasarlo también al plural, ya que el singular remite a como enseñamos psicoanálisis, pero podemos decir asimismo "las enseñanzas del psicoanálisis". Esto recuerda un decir en forma de interrogación de Lacan cuando señala "Los que el psicoanálisis nos enseña, ¿como enseñarlo"?.

Tu dificultad pareció que algo te enseñó, bien dices "intente una y mil veces durante estas semana y no podía iniciar sesión".

Esperemos que se sumen otros a este debate. En el capítulo de la tesis (es sólo un capítulo) que decidimos incluír, Freud hace referencia a la vida cotidiana y sus formaciones del inconciente como una fuente estudio y para adquirir la íntima convicción de la existencia de "lo inconciente". Es decir, a mi entender, hay una enseñanza clínica de la vida cotidiana.

Prof. JRS

Definitivamente "las"

Imagen de Marina Boldrini

Definitivamente "las enseñanzas del psicoanálisis" es un buen titulo para este tema...
Yo también espero que otros se sumen… o que abran otro debate, ¿por qué no?
Más tarde, con más tiempo, me conecto para seguir con este tema…
Marina
"La escritura es el lenguaje de los ausentes"
Sigmund Freud

Una apuesta diferente y comprometida.

Imagen de Natu

Hola, sumo mi humilde postura al tema de debate: realmente, creo que apostar a la enseñanza de algo tan complejo, transgresor y marcador como el psicoanálisis es una tarea bastante compleja.

Pero hay que moverse y emprender el trabajo con la mayor pasión que brote. Ante la tarea de realizar una exposición a cerca de la conferencia de introducción al psicoanálisis, mi grupo propuso crear algo así como una obra de teatro... directamente pensamos en la función de esta estrategia: una clase desestructurada, donde los protagonistas (que éramos los miembros del grupo) nos confundiríamos con el resto del público, creando un espacio de comunicación distinto al de las exposiciones grupales, generalmente monótonas y lineales...

Mis amigas interpretaban, entre el público, gente del campo de la medicina y psiquiatría, profesionales de la educación en medicina, y dentro de ellos, la cultura misma, reticente, escéptica ante estas nuevas ideas... yo era Freud. Subirse a tal puesto fue para mí sumamente divertido, aunque riesgoso: Freud volvía al 2008 en una máquina del tiempo, y se había traído consigo a todos estos otros personajes, a modo de ejemplo para que los alumnos de la Facultad de Psicología de Rosario comprendan. Freud era suelto, informal, hablaba mucho y siempre estaba atento a las espontaneidades de la clase. Para nosotras fue una experiencia increible, sentirnos por un segundo de "ese otro lado", el lado de ser educador.

Comprender, a cerca de los riesgos, las consecuencias que trae propiciar el afloramiento de lo inconciente, ese lugar que nos crea identidad, ese lago que nos ahoga en nuestras mismas inquietudes... interiorizar. Lograr que quien te escucha interiorize, carnalice lo que uno quiere transmitir, es un trabajo digno de aplausos. El sólo hecho de proponérselo es un gran logro. Y lo más maravilloso es ese constante fluir de deseos en una clase: el deseo de cada estudiante, el del profesor, y el desembocamiento en algo bastante inexplicable, que puede llegar a generer, desde resistencias, odio, amor, reminiscencias, el interés, las devoluciones...

ESO creo que es lo ideal en una clase, ese clima. Causar en el otro una sensación de movimiento. Un cambio, un quiebre.

Saludos,
Natalia.

La clase como cambio y quiebre.

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

El valioso aporte de Natalia, me permitió recordar a Roland Barthes, específicamente en la dedicatoria que hace en su libro S/Z (Siglo XXI): ...

"Este libro es la huella de un trabajo que se ha hecho en el curso de un seminario... pido a los estudiantes, oyentes y amigos que han participado que quieran aceptar la dedicatoria del texto que se ha escrito según su escucha. [1]

[1] El subrayado es mío.

Podemos entender que Barthes plantea que se trata de intentar modificar el circuito de la palabra; no su circuito físico (tomar la palabra) sino su circuito topológico; dicho de otra manera, hacerse a la verdadera dialéctica de la relación enseñante-aprendiente. Según esa dialéctica, la escucha no es solamente activa, ‑lo que no agrega gran cosa‑ la escucha es productora:

"reflejándose aunque fuera en el silencio, pero por una renovada presencia, el auditorio, a quien estaba ligado por una relación de transferencia, modificaba sin cesar mi propio discurso". [1]

Acto de la palabra en el que enseña, escucha productora en el alumno. La propuesta puede ser inquietante, ya que se trata de hacer reversible los lugares del discurso, las regiones de la palabra, los espacios de circulación, es decir, espacios de producción que al subvertir lo normatizado montan un escenario de lugares intercambiables.

Escribe en otro texto el brillante semiólogo y ensayista:

"Consciente de la puesta en escena que le impone el uso de la palabra. el locutor escoge, un papel de autoridad; en este caso le basta con 'hablar bien', es decir, hablar conforme a la ley que está en toda palabra: sin intervalos, a buena velocidad, o, más aún: claramente. La frase neta es totalmente una sentencia, una palabra penal. O bien el locutor se siente molesto por toda esta ley que su palabra introducirá en el interior de su conversación; ciertamente, no puede alterar su facilidad de expresión ‑que lo condena a la 'claridad'‑, pero puede 'excusarse' por hablar ‑por exponer la ley‑: usa entonces la reversibilidad de la palabra para turbar su legalidad ‑ corrige, añade‑farfulla, entra en la infinitud del lenguaje, sobreimprime el mensaje que todo el mundo espera de él arruinando incluso la misma idea de mensaje‑. Con todas estas operaciones, que traen al texto embarullamiento, el orador espera atenuar el papel ingrato que convierte a todo hablador en una especie de policía". [2]

Con esto, creo que Barthes, nos pinta el acto de lucha entre el hablar sentencioso y claro del orador, y el desborde que perturba asimismo esa legalidad, escena que implica un dejarse llevar para ser afectado en esa locución subvertida por esa otra escucha, productora. Se trata del sujeto. Se trata de lo inconciente.

Insistirá, finalmente Barthes sobre el lenguaje, la comunicación y la singular situación del enseñante:

"Cualquiera que se disponga a hablar (en situación de enseñante) ... se adentra en la infinitud del lenguaje, sobre el mensaje puro que todos esperan de él, sobreimprime un mensaje nuevo que echa a perder la misma idea de mensaje y, con el espejeo de las rebabas, de los residuos que acompañan a la línea de su discurso, nos está pidiendo que creamos, con él, que el lenguaje no se reduce a la comunicación". [3]

[1] Subrayado mío.

[2] Barthes Roland. "Escritores, intelectuales, profesores" en 'Lo Obvio y lo obtuso'. Paidós / España 2da. edición. 1992. Pág. 314.

[3] Barthes Roland. Op. Cit. Pág 315.

Lo q el Psa nos enseña, ¿es transmisible?Una cuestión topológica

Imagen de nestordestefanis

Celebro, en primer lugar, la iniciativa de una alumna de comenzar este foro de discusión, sobre un tema que siempre habría que tenerlo como guía de ruta.

En segundo lugar, me parecieron sumamente interesantes las citas de Barthes, y la precisa respuesta de R. Solano. Particularmente quiero decir, así como muchas veces lo que juega es la resistencia (según el comienzo de este foro) otras tantas juega su papel el azar, la contingencia. Lo digo, porque había escrito un "hermoso" comentario en esos momentos en que uno se encarrila a escribir, pero digo hermoso, no por el contenido de aquellas palabras, sino por el hecho de estar perdido en el cyberespacio. Y a aquello perdido lo solemos cubrir con el velo del amor, o un recuerdo engañosos de belleza(Sem 7). Es así como funciona el estatuto de lo perdido, de lo traumático en la constitución psíquica, ¿no habla acaso de paraíso perdido Lacan en relación al analísis de Juanito(Sem 4)? Pero el azar juega su partida, y en estos tiempos de corte del luz, (y también de agua), fue la energía eléctrica literalmente la que no permitió que la escritura se publicara y compartiera.

Disgresión al margen, sepan disculpar el preámbulo, quería expresar lo atinado de pensar el estatuto topológico de la palabra, que es una de las tantas formas de pensar el Icc entre-dos, y no como algo que uno tiene o lleva, más callado, tapado o saliente. El Icc, en cambio, según lo lee Lacan, es estruuctura, es superficie, y si es superficie es en realidad corte /porque es el corte lo que engendra la estructura(L´Etourdit)/; siguiendo el Sem 11, que seguro han leído, es fisura, falla, tropiezo. Y es importante dejar hablar aquellos tropiezos. Si al Icc hay que producirlo, en el juego dialéctico de un aula, si es que hay un intento de escucha de ambos lados, es plausible de darle un lugar. A veces, si si son perpicacez lo habrán notado, de personas que hablan como si el Icc lo llevaría alguien consigo, a pesar de que no es una localidad anatómica, en algún lugar que sea un no-lugar se crearía, y no alcanza con eso. Cuesta pensar en la estructura de los discursos, en la topología, porque no es la lógica usual. Siempre hay algo para decir, y en el juego dialéctico -si pensamos en análisis del caso Dora que Lacan realiza en el escrito "Intervenciones sobre la transferencia" - lo que se produce es un cambio de posición subjetiva. Es decir, que no podemos ser los mismos, después de una experiencia que se clame por ser una enseñanza, hay que estar dispuestos a ser siempre aprendicez del Icc, analizantes que ponen a trabajar la palabra, por eso celebro esta iniciativa.

Entonces, y para ir finalizando, lo que el Psa nos enseña como bien dice Lacan, lo imposible de psicoanalizar, gobernar y educar que Freud puntualiza, ¿es transmisible? Seguramente no. Especialmente si pretendemos encerrarlo en un contenido, en una sustancia; pero sí se lo puede aprovechar y ponerlo a funcionar. Poner a circular la palabra, tal vez de eso se trate en parte, la respuesta no la tengo, así que seguiré leyendo, y escuchando próximas respuestas del foro. En otras palabras de eso también se trata, de poner a funcionar la falta, que como futuros analistas quizás sea nuestra mejor herramienta si es que aprehendemos a hacer un buen uso de ella.

Ser aprendiz, lo que el psicoanálisis nos enseña

Imagen de lisisrs

Néstor, gracias  por tu aporte!

Acompañando tu claro escrito, quiero resaltar  el párrafo siguiente "Es decir, que no podemos ser los mismos, después de una experiencia que se clame por ser una enseñanza, hay que estar dispuestos a ser siempre aprendicez del Icc, analizantes que ponen a trabajar la palabra, por eso celebro esta iniciativa".

Me interesa  agregar, que el efecto de una enseñanza, en tanto nos cambia de posición -a los enseñantes como a los estudiantes- bien podríamos nombrarlo como  transmisión por añadidura.  Se trasmite un deseo, ... un vacío bien bordeado. Si bien distinguimos enseñanza de transmisión  quiero recordar que el Dr. Lacan, menciona en su seminario X( 1962-63), en relación a la enseñanza,  el "deseo del enseñante."

Se ocupó durante años de dictar su seminario anual, para indicarnos, con su "estilo", que era factible un acto de enseñanza. Nadie salía igual de allí, al presenciar sus clases del seminario, él tampoco. Hay enseñante, cuando no hay prefesor empalmador, es decir hay enseñante  enseñado por el inconciente y las rebarbas de su  lenguaje. Collage, bien dice Lacan, encolamiento, heterogenidad. Rodear una falta, que se hace registrable por tal rodeo. Lo cito:

"En resumen, yo diría que el hecho de que pueda plantearse la cuestión del deseo del enseñante a alguien es el signo, como diría el señor Perogrullo, de que la cuestión existe; es también el signo de que hay una enseñanza. Y al fin de cuentas esto nos introduce en la curiosa observación de que, allí donde la cuestión no se plantea, hay un profesor. El profesor existe cada vez que la respuesta a esa cuestión está, por así decir, escrita, escrita sobre su aspecto o en su comportamiento, en esa suerte de condicionamiento que podemos situar a nivel de aquello que en análisis llamamos lo preconsciente, es decir, de algo que podemos sacar, venga de donde venga, de las instituciones o incluso de lo que llamamos sus inclinaciones.
En este nivel no es inútil percatarse de que el profesor se define entonces como aquél que enseña sobre las enseñanzas o, dicho de otro modo, como aquél que recorta en las enseñanzas. Si esta verdad fuera mejor conocida, la de que a nivel del profesor se trata en suma de algo análogo al collage, si esta verdad fuera mejor conocida, esto les permitiría poner en ello un arte más consumado, del que justamente el collage, que ha cobrado su sentido por la obra de arte, nos muestra el camino. A saber, que si hicieran su collage de una manera menos preocupada por el empalme, menos temperada, tendrían alguna posibilidad de culminar en el resultado mismo al que en collage apunta, el de evocar propiamente esa falta que constituye todo el valor de la obra figurativa, desde luego que cuando está lograda. Por ese camino, pues, llegarían a alcanzar el efecto propio de aquello que, precisamente, es una enseñanza".1

(1) Seminario 10 La Angustia Clase 14 (13/3/63/)  Edición EFBA Traducción Irene Agoff / Vegh / Cosentino

-Prof. JRS

Las formaciones del inconciente en la vida cotidiana

Imagen de gustz

Adhiero a la mención del Prof. Solano. Las formaciones del inconciente en la vida cotidiana, dan por tierra cualquier "creencia", para convertirla en convicción. Más de una vez -y supongo que es común para todos los que transitamos este camino-, me he encontrado con la "observación" de: "yo no creo en el psicoanálisis..."; a lo que respondo: "que no es una cuestión de creencia"... sino de convicción..." ante lo que insistentemente intentar aflorar...

Es que el ICC -como ya fue escrito-: no resiste, sino insiste. No deja de demostrarnos en el día a día su presencia...

También, me aventuro a decir -quizás-, que nuestra formación nos "malpredispone" a lograr entender la particular lógica de esta instancia. En Freud -y en su lectura irremplazable-, podemos encontrar signos de lo mismo. Podemos ver cómo libra su "batalla" al formular cada concepto, al revisarlo y volver a formularlo, y es aquí -creo- dónde encontramos lo "simbólicamente" tangible: la palabra -sea escrita u oral- cómo hecho de discurso, es lo concreto; lo que no podemos dejar de escuchar y ante lo cual, la convicción supera a la creencia.

- Gustavo A. Zanetti
~ Free Software, Free Society. ~

Agrego mi comentario al interesante foro que han creado

Imagen de Laura Peretti

Agrego mi comentario al interesante foro que han creado. Hago saber que me entusiasma la participación de uds, ya que considero importante aprovechar de este espacio web para debatir, formularnos preguntas e intercambiar ideas-experiencias que cada uno conlleva. Todos los aportes son valiosos, muestran la implicación y el interés de cada uno por el psicoanálisis.

Sabemos que el psicoanálisis marca diferencias con otras disciplinas respecto a el modo de enseñar/transmitir sus fundamentos teóricos. Considero relevante que si se abren interrogantes, sobre la enseñanza y también sobre el aprendizaje de sus conceptos, es porque no apunta a revelar certezas ni verdades universales. Si no hay saber que se cierra, si las preguntas se sostienen, éstas incitan a seguir indagando, con el deseo mediante como motor de dicha búsqueda.

Desde mi lugar agrego que, poder formularnos preguntas es un modo de aprehender. No se trata de repetir, sino de leer y escuchar a quién transmite para que se produzcan efectos de transmisión.

Cito un fragmento de la tesis del Prof. Rodríguez Solano

dejarse llevar y dejarse tomar, acceder a la captura de lo que se muestra y se sustrae, aceptando y destruyendo la ambigüedad de la expresión que intenta asir al informar conceptos, posibilitando ser nosotros los apresados por aquello que intentamos aprehender, y no a la inversa”.

Freud nos postula que, es la experiencia individual la que produce el mayor convencimiento sobre los conceptos que la teoría porta. El hecho de que apostemos a la palabra, tanto en las clases como en este espacio, es una manifestación del psicoanálisis como práctica discursiva. Con esto estamos invitados a seguir enriqueciéndonos sobre lo que el inconsciente nos enseña.

Saludos:)

Laura

Diferencias con otras disciplinas

Imagen de lisisrs

-Prof. JRS

Gracias Laura por tu participación.

En su aporte, Laura Peretti, indica que sabemos las diferencias del psicoanálisis con relación a otros campos disciplinares o de conocimiento científico. Ciertamente es así y en un punto esencial, ya que el psicoanálisis, no deja afuera al sujeto. La forclusión (rechazo) del sujeto en propia del discurso científico. Esta forclusión la lleva a cabo no la ciencia, sino la ilusión totalizante del discurso científico. Esta diferenciación entre Ciencia y discurso de la ciencia que menciona la colega Silvia Amigo (artículo EFBA) a mi entender, es medular. El psicoanálisis puede pensarse como un discurso que pone un tope a toda pretensión de saber universal y discurso totalizante.

Entonces, ¿Qué es el psicoanálisis? ¿Qué es lo más propio del psicoanálisis? , ¿Qué es aquello que su entramado recorta, demarca?. Freud en esto es inequívoco: la categoría psicoanalítica fundamental de su doctrina es el inconsciente.

Freud, postula como necesario, la justificación del concepto de inconsciente, y en sus trabajos sobre metapsicología de 1915, pone énfasis en el concepto al tratarlo como concepto legítimo y fundamental:

"Desde muchos ángulos se nos impugna el derecho a suponer algo anímico inconciente y a trabajar científicamente con ese supuesto. En contra, podemos aducir que el supuesto de lo inconciente es necesario y es legítimo, y que poseemos numerosas pruebas en favor de la existencia de lo inconsciente".[1]

Esa demarcación precisa del carozo, nos parece esencial, ya que el programa de la asignatura a enseñar en nuestro seminario, toma como eje tal concepto, el inconsciente en su lectura metapsicológica, y por lo tanto establece diferencias con otros campos de estudios como la psicología general, la psicología social, la psicoterapia, la psiquiatría, etc. Se trata entonces, de psicoanálisis.

Señalo, además, que el método de investigación propio del psicoanálisis tiene cierto maridaje con algunos modos de enseñar y aprender psicoanálisis. Cito a Freud en su conferencia 35 "Acerca de una Cosmovisión " para proponer que el proceso de investigación allí detallado puede asimilarse (con reservas) también al proceso de enseñanza y aprendizaje de la teoría psicoanalítica:

El progreso en el trabajo científico se consuma exactamente como en un análisis. Uno aporta al trabajo ciertas expectativas, pero se ve precisado a refrenarlas. Por medio de la observación se averigua algo nuevo ora aquí, ora allí; los fragmentos no concuerdan al comienzo. Se lucubran conjeturas, se crean construcciones auxiliares que uno retira cuando no se corroboran, hace falta mucha paciencia, estar presto para todas las posibilidades, renunciar a convencimientos prematuros bajo cuya compulsión acaso se pasarían por alto factores inesperados, y al final todo ese gasto recibe su recompensa: los hallazgos dispersos se compaginan, se consigue inteligir toda una pieza del acontecer anímico, esa tarea queda lista y se está libre para abordar la siguiente.

[1] Freud Sigmund. 1915 “Lo inconciente”. OC. Amorrortu Ediciones. 1976. Tomo XIV.

Librar una batalla

Imagen de lisisrs

El aporte de Gustavo apunta con claridad, al usar la metáfora de la batalla, a la épica intelectual de Freud. Además, será interesante revisar, a partir de lo que plantea Gustavo, las diferencias entre convicción y creencia. En eso también Freud nos ayuda.

-Prof. JRS